Preparando a la iglesia para el mundo del trabajo

Audio. Duración: 01:08:56

La labor de la iglesia no se limita al tiempo libre disponible por sus miembros, ni al fin de semana, ni tampoco a lo que pasa dentro o alrededor del edificio donde esta se reúne.
¿Imaginas el impacto que una iglesia podría tener, si en lugar de pensar únicamente en la misión que sus miembros pueden desarrollar de forma conjunta (con tiempo y energías escasas), pensase también en la misión que cada uno de ellos puede desarrollar en donde pasan la mayor parte de su tiempo?

La iglesia está llamada a preparar a sus miembros para toda la obra del ministerio, de forma que estos lleven fruto en donde están, pero la realidad es que en muchas ocasiones, la iglesia los prepara principalmente para lo que tienen que hacer dentro del edificio donde se reúnen o en los diversos ministerios cristianos vinculados a esta. Esto se traduce en que muchos no estén cómodos asumiendo el reto de ser misioneros en donde el Señor los ha puesto: ya sea en un colegio, en un hospital, en una oficina, etc., olvidando que ninguno de los discípulos de Jesús lo es a tiempo parcial o a media jornada.

Preparar a la iglesia para el mundo del trabajo, no se centra principalmente en desarrollar nuevos proyectos o actividades, sino más bien, en recuperar su esencia y llamado: Que el Señor al que sirva, la cabeza de la iglesia, Jesús, sea el Señor de todo.Vivir como discípulos de Jesús en donde estamos es una forma radical de vida, que requiere coraje e ir contra corriente.

A lo largo de este seminario, presentaremos un marco que será lo suficientemente sencillo y ágil, de forma que cualquier iglesia, independientemente de su tamaño y recursos, pueda incorporarlo. El prerrequisito es tener un corazón entregado y preocupado por la misión.

El gran desafío para la iglesia será pasar de centrarse exclusiva o mayormente en las actividades que ocurren dentro y alrededor del edificio de esta y las cosas que ocurren en la esfera internacional, para incorporar los contextos inmediatos donde está su gente, de forma que entiendan que su vida cotidiana importa, que no es un mal menor o el precio que hay que pagar para poder luego estar en la iglesia y apoyarla; sino que en su día a día, Dios, el Señor de todo, también los quiere usar.

Joaquin Hernández es licenciado en administración y dirección de empresas y especializado en dirección general y recursos humanos. Después de un período de trabajo en el mundo de la gestión, en 2003 se incorporó a los Grupos Bíblicos Unidos (GBU), siendo responsable de Publicaciones Andamio y de la oficina nacional. Desde 2014 es el coordinador de los Grupos Bíblicos de Graduados (GBG).