PRESENTACIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA FE EN EL TRABAJO

E l trabajo es un don de Dios y forma parte de su diseño original para la humanidad. Desde la creación, el Señor otorgó al ser humano la responsabilidad de cultivar y cuidar su obra, dando dignidad, propósito y sentido a toda labor honesta. El trabajo no es un castigo, sino una vocación mediante la cual participamos en la obra creadora y sustentadora de Dios. Celebrar el Día del Trabajo es una oportunidad para agradecer por los dones, capacidades y oportunidades que Dios nos concede, y para reconocer el esfuerzo diario de quienes sirven a otros desde sus profesiones, oficios y responsabilidades. Es también un tiempo para afirmar que no existe separación entre la fe del domingo y la vida laboral del lunes: somos discípulos de Cristo las 24 horas del día. Nuestros lugares de trabajo son espacios sagrados y campos de misión donde podemos reflejar el carácter de Dios con integridad, excelencia, justicia y amor. Allí somos enviados como luz y sal para bendecir a otros y contribuir al bien común. Esta celebración nos invita a ofrecer nuestro trabajo como alabanza, a orar por quienes viven situaciones de dificultad laboral, y a renovar nuestra visión para vivir cada tarea como servicio a Dios y al prójimo